Muchas veces relacionamos la palabra ahorrar con simplemente comprar algo más barato o dejar de usar algo que nos da mucha comodidad o satisfacción, cuando en realidad también podemos lograr un buen ahorro al simplemente hacer un uso adecuado de los objetos que utilizamos en el día a día: ahorrar no significa hacer un sacrificio.

Es en la cocina donde encontramos la mayoría de electrodomésticos, grandes y pequeños, lo que hace que cerca del 40% de energía consumida en una casa provenga de aquí.

Desde refrigeradores, congeladores, hornos a gas, cocinas eléctricas, hornos microondas, lavadoras, licuadoras, batidoras, hasta las bombillas, se encuentran dentro de esta tasa de consumo.

De acuerdo con el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) en España un hogar promedio consume alrededor de 4.000 kilovatios-hora (kWh) al año, y el 30% de esa cantidad es consumida sólo por el frigorífico, el horno y la vitrocerámica.

¿Cómo se ahorra? Es cuestión de mejorar ciertos hábitos, por ejemplo: ¿Sabías que si cocinas con tapadera consumes un 25% menos de energía? Sin mencionar que ahorras tiempo que puedes dedicar a otras tareas.

Es por ello, que a continuación te mostramos una serie de consejos para mejorar tus hábitos en la cocina que a la larga te ahorraran mucho tiempo y dinero:

Sé eficiente al cocinar

  Descongela los alimentos a temperatura ambiente y evita así el uso del horno a gas, eléctrico o microondas.
–  Si necesitas hervir los alimentos usa la cantidad de agua necesaria para ello, evita hervir agua innecesariamente.
  Usa la olla express, ya que aprovecha mejor el calor y hierve mucho más rápido (hasta un 50% más).
  El agua hierve más rápido si usas la tapadera. Aplica el uso de las tapas para cocinar todas tus comidas, y baja el fuego si quieres reducir el calor.
–  El tiempo de cocción de los alimentos disminuye en la medida que estos más pequeños sean, por ello emplea cortes más reducidos de carnes y verduras.

Selecciona los fuegos adecuados

En algunas ocasiones se tiende a colocar una olla o sartén pequeña en un fuego grande, porque creemos que será más rápido, cuando lo que en realidad sucede es que se escapa mucho calor por los bordes que no es aprovechado para la cocción.

Esta es la razón por la cual las cocinas tienen diferentes tamaños de fuegos, están diseñadas a manera tal de poder concentrar el calor de manera eficiente y permitir optimizar los tiempos de cocción. Además de ahorrar mucha energía, también cuidarás tus ollas y sartenes los cuales se ven comprometidos al recibir calor directo en zonas como los mangos, lo que reduce en gran medida su vida útil.

Aprovecha el calor residual

¿Deseas que tu arroz este un poco más seco? Después de cocinar déjalo tapado y sobre el fuego que acabas de apagar, esto hará que el calor residual siga cocinando de manera lenta el arroz hasta el punto que deseas.

También se puede aprovechar este calor para descongelar alimentos, precalentar o mantener caliente alguna comida que ya esté lista, evitando tener que volver a encender la cocina para calentarla.

Mejora el uso que le das al horno

Uno de los hábitos que más pérdida de calor genera es abrir el horno cuando está en funcionamiento, ya que una vez que se abre la temperatura baja entre 25 y 30 grados, esto es cerca del 20% de la energía acumulada. Lo recomendable es entonces, mantener limpia la ventanilla del horno, encender la luz interior del mismo y evitar en la medida posible abrirlo tanto al poder apreciar el estado de los alimentos con mayor claridad a través de la ventanilla.

Lo segundo es, para aprovechar el calor de su interior, intentar cocinar varios alimentos a la vez y no darte prisa en pagarlo cuando los alimentos estén listos. Recuerda que cuando lo apagues quedará un calor residual que puede ayudarte a terminar la cocción y a mantener los alimentos calientes.

Y tercero, no uses el horno para recalentar y sobre todo descongelar alimentos, en vez de ello usa el microondas o mejor aún descongela a temperatura ambiente. Toma tiempo pero se trata de mejorar hábitos, por lo que planificar tu comida te permitirá saber qué poner a descongelar con tiempo para ahorrar así energía y dinero.

Evita que la nevera “trabaje” de más

No por el hecho de estar encendida las 24 horas es imposible reducir su consumo, de hecho es nuestro mal uso el que la hace trabajar más para mantener frío su interior. Por sí sola, la nevera es el electrodoméstico que mayor consumo energético representa, cerca del 30% del global, lo que es comparable a juntar el consumo de la lavadora, el lavavajillas y el televisor.

Para evitar el sobre-trabajo de la nevera recomendamos:

  No instales la nevera cerca muy cerca de la pared y aléjala de otras fuentes de calor como cocinas, hornos, calderas, etc. También evita lugares donde le dé el sol de manera directa.
  No introduzcas alimentos calientes a la nevera, espera a que se enfríen a temperatura ambiente.
–  La temperatura ideal para las neveras es de -16° en el congelador y 3° a 5° para la nevera.
  La suciedad reduce su desempeño, por ello es importante mantenerla limpia, sobre todo la rejilla trasera por donde disipa parte del calor generado al refrigerar.
  Evitar abrir la nevera con tanta frecuencia, en la medida posible hacerlo parcialmente y no completamente.
–  Si se debe abrir la nevera hacerlo en el justo tiempo necesario, y colocar aquellos elementos más solicitados como agua o jugos en un punto accesible.
–  Piensa lo que deseas de la nevera antes de abrirla.


Último consejo, compra calidad

Los electrodomésticos tienen diferentes clasificaciones según su consumo energético. Esta eficiencia es medida con unas etiquetas que van de la letra A a la G, siendo la A++ la clasificación más eficiente, ya que consume cerca de 55% menos que la media común. Es decir, un horno clase G consume el doble de energía que consume un horno clase A.

El costo elevado de los electrodomésticos clase A los hace poco accesibles, pero a la larga son electrodomésticos que consumen menos energía eléctrica, son menos contaminantes y su tiempo de vida útil es mucho mayor, así que se trata de una inteligente inversión.